Nutrición

alimentación cuando tienes diarrea

¿Qué deberíamos comer cuando tenemos diarrea? Nutricionista en Valladolid

Normalmente, si no existe ningún problema de salud, una persona va al baño desde tres veces al día a tres veces a la semana, y las heces son normalmente sólidas, aunque no duras.

Esto ocurre porque nuestro intestino es muy eficiente a la hora de absorber nutrientes y fluidos. Cuando este proceso de absorción se ve afectado, como por ejemplo, cuando un virus o una bacteria dañan el revestimiento intestinal, se produce diarrea. También puede ocurrir cuando hay un exceso de fluidos que llegan al intestino (por ejemplo, laxantes o bacterias que aumentan la secreción intestinal) y nuestro cuerpo no puede absorber tal cantidad de agua. Otros causantes de diarrea son algunos medicamentos, un exceso de alcohol o cuando tenemos ansiedad y los contenidos de nuestro intestino se mueven muy rápidamente hacia «la salida» y no nos da tiempo a absorberlo de manera adecuada.

Las causas más comunes de diarrea son por una infección gastrointestinal (gastroenteritis) o por intoxicación alimentaria, principalmente causadas por las bacterias Salmonella o Campylobacter.

Un episodio de diarrea aguda suele durar de 2 a 7 días, pero si dura más de 14 días, o notas que estás expulsando sangre, tienes fiebre, o dolor y calambres de forma constante en la zona abdominal, deberías acudir a tu médico.

Alimentación

Aunque la mayoría de las personas prefieren no comer durante un episodio de diarrea aguda, no existe ninguna contraindicación. La alimentación durante estos días debe contar con

  • Fibra soluble: Avena, plátano, arroz blanco, espaguetis, noodles, patatas, fruta enlatada sin piel en agua (los azúcares pueden empeorar la diarrea), manzana, pera, zanahoria y pan blanco.
  • Yogur: en ocasiones durante un episodio de diarrea se produce una intolerancia temporal a la lactosa, pero el yogur es, en general, bien tolerado y aporta probióticos.
  • Alimentos ricos en sal y potasio: cuando padecemos diarrea, nuestro cuerpo pierde minerales y debemos asegurarnos de que los reponemos en la dieta: plátano, sopas de carne/pollo, puré de patata, pan blanco, colines, pan blanco tostado, etc.
  • Pequeñas cantidades de comida: no comer mucho de una vez ya que esto empeorará los síntomas.
  • Huevos bien cocinados, carne y pescado que no estén fritos, gelatina, queso tipo cottage

¿Qué alimentos debemos evitar cuando tenemos diarrea?

  • La piel y semillas de las frutas y las verduras, verduras crudas, legumbres
  • Purés de verduras y batidos de frutas o smoothies
  • Helados, frutos secos, chocolate, fruta desecada, semillas
  • Carne y pescado fritos
  • Zumos de frutas con pulpa
  • Bebidas que contengan cafeína

¿Qué es lo más importante que debemos tener en cuenta cuando tenemos diarrea?

alimentación cuando tienes diarreaLa hidratación. Tras un episodio de diarrea perdemos muchos líquidos y sales. Nos encontramos débiles y no pensamos que necesitamos beber.

La mejor opción es ir a la farmacia y pedir un suero oral. Éste nos proporcionará con sales y minerales esenciales para reponer las pérdidas. El Aquarious NO es una buena opción para hidratar, aunque sí que se recomendara hace 20 años.

Os recomiendo este post de Farmacia Escribanos y éste de Lucía Mi pediatra. Cito textualmente a Farmacia Escribanos: «Cuando se vomita o se tiene diarrea se pierde liquido con sales; aunque se beba agua, el líquido ingerido se pierde totalmente, pues el cuerpo no lo retiene.

Para que el organismo lo vaya reteniendo, poco a poco, es necesario que al agua se le incorporen sales, pero esas sales no pueden estar en una concentración cualquiera, sino en una determinada.
Hay una diferencia básica entre el líquido eliminado por el sudor y el eliminado por vómitos o heces y es que mientras que en el primer caso se elimina mucho sodio, con los últimos se elimina mucho potasio y poco sodio»

Y a Lucía: «Agua resulta insuficiente. El intestino, para recuperar las pérdidas, además de agua necesita sales para mantener el agua dentro del cuerpo, es por ello que si solo le damos agua, según lo toma lo volverá a expulsar, no es capaz de retenerlo. Necesita de su sodio y potasio para permanecer dentro del organismo. ¿Y los zumos? Pues tampoco. ¿Qué tienen de bueno los zumos envasados? ¿Aún no lo habéis leído? El exceso de azúcar de estas bebidas empeora la diarrea, produce lo que llamamos una “diarrea osmótica”. Ese exceso de glucosa en el intestino arrastra aún más agua del organismo, por lo que la diarrea empeora y con ello el riesgo de deshidratación.»

Si quieres saber más, pide consulta en OTIUM Nutrición Valladolid.

Dieta FODMAP e intestino irritable

¿QUÉ ES LA DIETA FODMAP?

La dieta FODMAP fue desarrollada hace unos años por científicos de la Universidad Monash, en Australia. Esta dieta ha demostrado mejorar los síntomas en pacientes con Síndrome del Intestino Irritable (SII), Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerativa.

El síndrome de intestino irritable es una enfermedad que afecta a 1 de cada 10 personas en el mundo y que cursa con síntomas como diarrea, estreñimiento, hinchazón, gases y dolor abdominal. La causa de SII no está completamente clara. Estudios sobre la motilidad han mostrado un vaciamiento gástrico retardado y una respuesta exagerada al comer del intestino delgado y del colon. Este trastorno presenta una hipersensibilidad de los intestinos, asociada con dolor, gases, distensión abdominal y urgencia para evacuar. Hay un gran número de evidencia científica que señala un estado inflamatorio del intestino. La permeabilidad colónica está aumentada en este trastorno, lo que expone a la mucosa del intestino a cambios dietarios y bacterianos, causando posiblemente hipersensibilidad a ciertos alimentos.

Se sabe que la gastroenteritis aguda es un factor de riesgo para desarrollar SII, ya que se produce una gran alteración en el ecosistema intestinal que lleva a síntomas crónicos durante 2-3 años en el 30% de los casos y 15% después de 8 años.

dieta FODMAP

La dieta FODMAP es una abreviación utilizada para referirse a un grupo de carbohidratos de cadena corta, fermentables y mal absorbidos, que proporcionan comida rápida para las bacterias intestinales y pueden causar incomodidad digestiva (Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides, And Polyols). Los oligosacáridos, disacáridos y monosacáridos son carbohidratos compuestos de moléculas de azúcar, y los polioles son lo que llamamos alcoholes de azúcar: moléculas de azúcar con una cadena lateral de alcohol.

Esta dieta ha sido probada científicamente y aunque no cura el SII, sí reduce los síntomas digestivos en el 86% de los pacientes durante meses e incluso años.

¿En qué consiste la dieta FODMAP?

Consiste en una reducción de los FODMAPs presentes en la dieta durante 8 semanas con una reintroducción progresiva de grupos de FODMAPs, mientras se lleva a la vez un diario de síntomas. Es decir, se empieza eliminando de la dieta todos aquellos alimentos altos en FODMAPS y tras 8 semanas se introduce un grupo, por ejemplo, lactosa. Se empieza por una cantidad pequeña, como un dedo de leche y se evalúan los síntomas. Si no hay síntomas, se intenta una dosis mayor y tras ella, una dosis aún mayor. Si tras tres intentos y ya con una dosis similar a una porción normal no hay síntomas, se pasa al siguiente grupo de FODMAP, ej, fructanos.

 

Ejemplos de alimentos bajos en FODMAP son: plátano, arándanos, naranja, mandarina, berenjena, lechuga, nueces. Y altos en FODMAP: pistachos, mangos, peras, alcachofas, cebolla, ajo, espárragos, pan, galletas, tartas.

Es una dieta muy restrictiva, que se debe seguir solo a corto plazo y supervisada por un experto en la materia. No conviene hacerla sin la supervisión de una dietista ya que puede provocar deficiencias alimentarias si no se hace correctamente y además resulta difícil llevarla a cabo si no se tiene formación previa.

Si tienes SII, en nuestra consulta te asesoraremos y ayudaremos a reducir tus síntomas mediante el uso de una dieta baja en FODMAP.

probióticos - qué son y para qué los usamos

Probióticos ¿sí o no? – Nutrición Valladolid

El acceso a y uso de probióticos está cada vez más extendido. No solo se venden como suplementos en las farmacias, sino que también lo vemos anunciado en variedad de productos como yogures, té kombucha, miso, kéfir, etc.

¿Qué son los probióticos?

Para aquellos que no sepan de lo que estoy hablando, los probióticos son microorganismos vivos que pueden, potencialmente, aportar beneficios para la salud de aquellos que los consumen. Según la Organización Mundial de Gastroenterología, estrictamente hablando, solo se les debería llamar probióticos a aquellos productos que han demostrado, en estudios, producir este efecto beneficioso.

En general, se supone que al introducir especies de bacterias beneficiosas para el organismo, nos podríamos beneficiar de, por ejemplo, menor incidencia de diarrea tras el uso de antibióticos, ya que éstos matarían tanto a las bacterias dañinas como a las «buenas» que tenemos en el intestino. Sobre el papel tiene sentido, pero en la realidad no ha habido tanto éxito aplicándolo.

Por ejemplo, hay multitud de estudios que no han encontrado un efecto consistente tras el consumo de yogur para prevenir la diarrea asociada al consumo de antibióticos, e incluso en algunos casos personas suplementadas con probióticos presentaban un retraso en la recuperación de la flora intestinal tras el uso de antibióticos, comparados con aquellos que tomaron un placebo.

Curiosamente, lo que sí que demostró tener un efecto positivo fue el transplante fecal autólogo, que es básicamente la reintroducción de las heces del paciente en sí mismo.

También se ha sugerido que los probióticos estimulan, modulan y regulan la respuesta inmunitaria del huésped y que podrían jugar un papel importante en la regulación de la inflamación en enfermedades inflamatorias intestinales. Incluso jugarían un papel importante en la dermatitis atópica.

¿Todo es bueno en los probióticos?

Sin embargo, existen varios «problemillas» con los probióticos. Para empezar, al ser un suplemento alimentario, no está regulado de la misma manera que los medicamentos, con lo que podría contener especies de bacterias que «no nos interesan» y que podrían ser dañinas. También ha habido casos en los que los efectos asociados a estos «suplementos» o probióticos no han podido demostrarse cuando se le ha pedido a la compañía en cuestión que presente los hallazgos o las pruebas que demuestran que en realidad sí que se produce un efecto beneficioso. Este es el caso de un yogur bebible muy famoso que sale por la tele. También existe el problema de que el probiótico tiene que atravesar en estómago, con sus ácidos gástricos correspondientes, con lo que las cepas tienen que estar protegidas de tal manera que consigan llegar al intestino. Y luego, una vez allí, tienen que sobrevivir y colonizarlo.

La flora intestinal es muy personal, y cada uno tenemos diferentes microorganismos que pueden responder de manera distinta a la suplementación con probióticos. Sí que es un área que promete y que creo que va a tener mucha importancia en los próximos años, aunque los datos parecen apuntar a que los probióticos deberán ser diseñados de forma personal, y que no va a ser algo de que «un probiótico nos vale a todos para todo». También los transplantes fecales (que ya se realizan en España) están cobrando más importancia, ya que en vez de introducir un número limitado de especies, estamos introduciendo un ecosistema completo.

También mencionar que aunque sí que se ha demostrado su eficacia en casos aislados,  existen muchos suplementos (incluso los que se venden en farmacia) que no tienen eficacia probada. Hay que informarse y consultar a expertos si nos si se diera el caso de necesitar probióticos.

Lo cierto es que se necesitan muchos más estudios para conocer qué bacterias, qué cepas dentro de esas bacterias, en qué cantidades, durante cuando tiempo y para qué condiciones/enfermedades los deberíamos tomar. Y, aunque el consejo general solía ser «bueno, tómatelo, daño no te va a hacer y a lo mejor te va bien», cada vez hay más evidencia disponible de que no es cierto y sí podría tener un efecto nocivo.

Y como nota final, presentaros a los postbióticos, que también puede que jueguen un papel importante en los próximos años.

Si quieres saber más pide tu cita en OTIUM Nutrición Valladolid.

😃 ¿Te puedo ayudar?